lunes, 26 de octubre de 2009

El país en venta

El país en venta.
Breve análisis de la situación mexicana.
Por. Ricardo Cisneros Velez.

La compra-venta de México por potencias extranjeras (principalmente estadounidense) y algunos políticos nacionales en su papel de empresarios, es el claro objetivo que el actual sistema de gobierno (neoliberal-capitalista-asesino) empleado en México persigue, a través de la implementación de acciones anticonstitucionales desde sus raíces, como la toma y extinción de la empresa (propiedad del pueblo y no del gobierno) Luz y Fuerza del centro.
Se puede observar como opera (de manera similar a los hechos acontecidos con Pemex y anteriormente con Telmex) todo el aparato de control colectivo a favor de la legitimación de sus acciones, a través del desprestigio a las instituciones populares y movimientos sociales que entorpecen el o los proyectos que desde territorios extranjeros se planean (por el FMI y el BM) y aplican en México para su desarticulación paulatina, utilizando las tres vías de las que el capital transnacional y los político-empresarios se han servido eficazmente para mantener al pueblo en una especie de letargo total.
Estas tres vías de las cuales se sirven el grupo en el “poder”, las empresas de carácter transnacional y las pretensiones estadounidenses son: la política, la economía y los medios. Se debe aclarar que estas vías que utilizan los opresores con la finalidad de su beneficio máximo, no solo pueden utilizarse para estos fines, sino que, también contienen en si la capacidad para resolver los conflictos de carácter global que su mal uso ha creado.
Es en este país que la operación del sistema neoliberal (capitalista asesino) que rige en casi la totalidad del planeta puede observarse; es aquí donde los tres niveles de control se aplican de una manera descarada y sin remordimientos
La política en México es un teatro en el cual se presenta una sola función de duración desconocida, con múltiples personajes que pueden o no intercalar e intercambiar sus papeles o guiones, según lo demande la obra para mantener al público donde quiere… Hundido en su butaca. Como menciona el señor Eduardo Galeano “tenemos derecho a escoger con que salsa ser comidos, no a decidir si nos comen o no”.
En México se aplica una versión (inservible) de la política llamada politiquería. El debate político se produce alrededor de la cuestión de quien es peor que quien, con un discurso estructurado con la finalidad de confundir a su publico, haciéndoles creer que viven en una sociedad democrática y que existen alternativas políticas.
La economía en México también es parte de una manipulación extranjera mas que nacional, es aquí donde se observa como el “beneficio” es otorgado a grandes empresarios transnacionales y unos cuantos nacionales; cuando menciono beneficio me refiero a los subsidios y rescates que el gobierno da a los empresarios extranjeros por ordenes directas del FMI y del BM y a algunos nacionales (siempre y cuando sean políticos). Subsidios que destruyen la economía del pueblo mexicano pues, como ejemplo, se puede tomar lo que hacen con las compañías de Luz y Fuerza del centro en donde a los empresarios se les cobra el kilowatio/hora a 48 centavos, mientras el pueblo paga por el mismo servicio la cantidad de 1.50 pesos. Son estas políticas económicas las que laceran al pueblo, pues en conjunto con estas acciones también se encuentran los impuestos criminales que irracionalmente son impuestos al pueblo, pero no a los políticos capitalistas, ni a las empresas extranjeras y nacionales, que mantienen a sus trabajadores en condiciones pésimas y con sueldos cada vez mas mediocres.
Pero esto no es todo el país se vende, si como he dicho el país se vende, y al mejor postor; como se ha visto en la historia de México, se han aplicado políticas para vender las empresas que por lógica deben ser consideradas propiedad del pueblo y no del gobierno, ni de ningún empresario nacional ni mucho menos extranjero, por la importancia de los recursos que generan. Empresas como Pemex, LyFc, incluso Telmex deben ser propiedad del pueblo y sus recursos económico generados también, pero como hemos visto no es así. Si no que con maniobras sucias de desprestigio y manipulación se pretende privatizar y vender.
Tomemos el ejemplo de Telmex, que con el mismo argumento con el que se atacan a LyFc y a Pemex, de no ser viable ni productivo y que solo endeuda al país, fue privatizada y vendida dando como resultado al hombre mas rico de México, el señor Carlos Slim. Es así como se ha hecho funcionar la economía mexicana, en pro de los capitalistas y en contra del pueblo que la sustenta.
Por su parte los medios de (des) información se han encargado, a través de su historia, de legitimar las acciones iniciadas por los gobiernos vende patrias que han estado en México. Recordemos el movimiento estudiantil del 68, el cual fue victima de una represión brutal por parte del gobierno y el ejército mexicano. Estos actos fueron legitimados y ensalzados por parte de los medios. Sin ir más lejos, en la actualidad, tenemos más ejemplos como la masacre en acteal (22 de diciembre del 1997).
Mediante el uso de campañas publicitarias de si mismos y con la intención de hacer que sus noticieros y sus comentaristas, reporteros y todos aquellos que se prestan para este juego (que solo los divierte a ellos), sean vistos como Mesías de la información, como personas que realmente son veraces, objetivos y fieles a los principios e ideales de engrandecer a México, cuando es realmente todo lo contrario. Manipulan las reacciones del pueblo o impiden que haya reacciones en contra de las políticas económicas y sociales que destruyen al país, por medio de sus colchones (partidos de football, box internacional o nacional, reality shows, días especiales como día del taco y hasta el teletón (otra forma de estafar al pueblo)).
La acción de los medios es muy importante recalcarla, pues son la primera línea de shock que utiliza el sistema y una de las más eficaces. Legitiman las acciones del gobierno de si mismos y de empresarios nacionales o transnacionales, mientras realizan campañas para desprestigiar a nivel nacional (incluso mundial) a movimientos sociales, opositores políticos, sindicatos y empresas anti privatizaciones; pero también se encargan de la existencia del letargo del pueblo.
Son estos tres medios, mencionados anteriormente, los que utiliza el sistema para mantener el dominio del pueblo a través de la fuerza, el hambre, la necesidad, el miedo, el cansancio, la desinformación y todos los mecanismos que a simple vista pueden ser observados en México.
Es de esta manera que se puede entender que la compra-venta de México se aborda a través de estos tres frentes y muestra de esto se puede observar en la problemática actual entre Luz y Fuerza del centro- SME y el gobierno federal encabezado por Felipe Calderón, cuya intención es la privatización del sector eléctrico (el cual ya esta 40% en manos de transnacionales) y de fibra óptica en el país, para abrir el negocio a capital extranjero (estadounidense mayormente) y a algunos políticos del país.
Esta cuestión seguirá mientras se sigan aplicando ideologías extranjeras, políticas extranjeras y sistemas extranjeros en México; se necesita una idea colectiva que englobe al país y a toda la sociedad mexicana dentro y fuera de su territorio, con una visión conjunta de mejorar las condiciones de vida en México, con la intención primordial de beneficiar a los mexicanos en cualquier lugar que se encuentren (dentro y fuera del territorio) y protegiendo desde las acciones político- económicas nacionales y extranjeras la seguridad económica y social de los mexicanos y no de empresas transnacionales, políticos empresarios y potencias extranjeras, por ordenes de instituciones (FMI y BM) dirigidas por las mismas naciones extranjeras con intereses en México, el cambio debe ser completo, de base, de lo contrario los cambios no llegaran a este país, y por lógica los gobiernos que el sistema actual prevea no pretenden este cambio de orden, ni lo harán.
Depende de nosotros, los que somos miembros del pueblo mexicano, no podemos ni debemos esperar que sea por manos ajenas, pues son intenciones ajenas.

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