domingo, 29 de julio de 2012

¿Libros televisados o televisión escrita? Armamento para la Revolución

.ElvirÁvila.

"...en los libros hallarás lo que no hay en CONALEP..."
[El Palomazo Informativo].

El propagado y multicitado amor por los libros, por la "lectura liberadora", por el "conocimiento revelador que da las llaves para abrir la tumba de las penumbras" es discurso cotidiano en plazas públicas, en medios alternativos de comunicación, en paredes graffiteadas y en la modalidad defensAtaque para "garantizar" la (citando a Rousseau) Revolución sin Revolución. Los libros no son buenos ni malos per se, estos atributos maniqueistas son otorgados por los usuarios en turno, aquellos que los portan, que los leen, que los definen y redefinen a vuelta de mano. De manera histórica muchos libros han sido pieza angular para la modificación del acontecer del momento, algunos enjaulan el pensamiento (como la Sangrada Biblia) por el uso y abuso de sus interpretantes al mando, otros más liberan la imaginación a destinos insospechados (como el Ingenioso Hidalgo, El Quijote de La Mancha) y unos tantos (debido a su escasa relevancia) sirven como porta- vasos o como el pedazo de pata faltante para la mesa de centro en la sala del hogar.
La exageración de la bondad endémica existente en los libros se convierte en un dogma (librocentrismo a domicilio) que si bien no es nuevo está tomando nuevas maneras (o al menos nuevos medios) de perpetuación por medio de los usuarios.
Pero el espectáculo no para, del lado Sur los Libros y del lado Norte la Televisión, tomen sus lugares, hagan sus apuestas y lancen sus consignas... Cual marinero tuerto los dos lados se defienden a capa y espada; los del Sur bajo principios de "razonamiento lógico" y los del Norte bajo la vaporosa tela de la "indiferencia total". Un discurso de sordos. Ni el Norte ni el Sur son útiles o inútiles (de nuevo, estos atributos los brinda el-los usuario-s), no deciden "ser o no ser", simplemente son como resultado de una producción histórica humana.
Lo importante al caer la Luna es (más que arrojar repudios al medio de comunicación al servicio de las élites dominantes, entiéndase la T.V., la radio y los periódicos , o labrar apologías a hojas con letras acomodadas con cierto orden para dar orden al desorden que nos sofoca) cuestionarnos ¿qué hacer con la información obtenida?, ¿qué tan relevante me es adquirir algo (información o propaganda) que no tiene relación inmediata con mis preferencias personales?, ¿qué valor le puedo otorgar a la información de los medios de comunicación tradicionales? Grosso modo; el ejercicio y el reto es replantearnos la funcionalidad de los medios para el avance personal y poblacional, ¿qué tipo de estrategias comunicacionales se van a emplear para "diseminar la Revolución"?, ¿se seguirán reciclando discursos apergaminados (desde 1960 se viene tarareando el mismo cantar. Caso conocido es que los problemas son los mismos pero en otros contextos, en otros tiempos, con otras tecnologías, con otras concepciones...), o se apostará por defender lo mismo (la libertad) de maneras más propositivas y menos reproductivas?
El problema (en sí) no es la información que dan los medios de comunicación (tradicionales o alternativos), el gran desafío es qué hacer con esa información, cómo emplearla para el avance personal y poblacional, lograr transformar el arma (la información manipulada) de los medios tradicionales en una herramienta para la mutación y la Revolución social.

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