viernes, 3 de agosto de 2012


ASÍ HABLABA MARTÍN…

“Cristo está aquí contigo, en ti, en todos y cada uno de nosotros y no en las reliquias… y mucho menos si pagas por acercarte a esas piezas que NO sirven para nada”

Claro que estoy hablando de Martín Lutero, aquel clérigo que decidió enfrentar a un papa… pero ¿por qué?

El papa León X (papa 217, 1513 – 1521) había contraído una cantidad de deudas inconmensurables… 2,800 kilos de oro… 800,000 ducados. El ducado era una moneda de oro de 3.5 gramos con pureza 0.986, y la deuda del papa sumaba algo así como 164 millones 052 mil 140 dólares a precios actuales del oro y sin traer ese importe a valor presente, de haberlo hecho representaría varios miles de millones de dólares… bueno, pero… ¿y cuál era la solución viable para evitar a tanta presión por parte de los cobradores…?

Había dos opciones, una muy buena y otra muy mala. La mala era que en aquel entonces, a los papas y a los reyes se les condonaba la deuda... ¡SI SE MORÍAN…!, esta opción si que era muy mala, pues acababa con la posibilidad de la diversión, las comilonas, las mujeres, los asesinatos, las violaciones…

La buena, sin duda alguna, consistía en aprovechar el avance alcanzado por Johannes Gutenberg (su verdadero apellido era Gensfleisch), un rudo herrero, que acababa de inventar la imprenta de tipos móviles, y en consecuencia, facilitaba la impresión de documentos…

Pero, hagamos un poco de historia para entender la problemática… Antes de la invención de la imprenta, la curia romana obtenía recursos de las limosnas de los peregrinos que llegaban a Roma, a la tumba de Pedro apóstol. Primero con una alcancía al lado de la lápida, después varias alcancías, luego una ranura sobre la lapida, convirtiendo así la tumba en una gran alcancía y con un tunel previamente cavado por debajo del feretro para poder ordeñarlo adecuadamente, y mucho después, construyendo la Basílica de San Pedro con muchas, muchísimas alcancías y un gran espacio para cometer todos los pecados conocidos.

Pero para mantener un tren de vida con “concubinas”, vino, comida, vacaciones, cacerías de jabalíes y venados, armaduras de oro, caballos y caballerangos, guardias especiales, guardias de la santa sede, empleados de confianza, servidumbre, etc., y además, generar riqueza para heredar a sus hijos (nepotes, nepotismo), ¡YA NO ALCANZABA...! Roma era un centro de prostitución inmenso. Hasta los sacerdotes que no tenían concubinas, pagaban a las prostitutas por servicios sexuales.

¿Qué hacer para generar más recursos?

En aquel entonces viajaba por Europa una comitiva eclesiástica que llevaba algunas reliquias, por ejemplo: leche de la virgen María, huesos de tal o cual santo o papa, clavos de la cruz en la que murió Jesús el Cristo, las monedas que le dieron a Judas Izcariote por vender a Cristo, etc., etc. Se decía que la iglesia habían sacado tantos clavos de la cruz, que hasta se podría construir una basílica nueva para Pedro apóstol…

Todo esto se hacía con el fin de que los fieles pagaran por estar cerca de esas reliquias totalmente falsas y que, con la promesa de cierta cantidad de indulgencias por acercase a las reliquias, los peregrinos pagaban sin chistar. En algunas iglesias a las que llegaban esas reliquias, había 15 o 20 escalones para llegar al acceso principal del templo, y se condicionaba a los peregrinos a rezar un Padre Nuestro por escalón, estando de rodillas claro esta, para alcanzar la gracia de las indulgencias al llegar a los huesos, calaveras u otras cosas falsas.

Pero, ¿sustentados en qué se ofrecían esas indulgencias? Se basaban en la bula Unigenitus (1343) del papa Clemente VI, que dice entre otras cosas que: “LOS MÉRITOS DE CRISTO ADQUIEREN LAS RELIQUIAS DE SUS INDULGENCIAS”; y no como lo interpretaron las ratas de la curia romana: “Los méritos de Cristo son las indulgencias que se adquieren a  través de sus reliquias”… ¿Craso error?, ¡No, para nada!... ¡Sólo negocios!... pero claro, muy benéficos, económicamente hablando!

(Decía Lutero: el papa puede interpretar LA BÍBLIA como le dé la gana, como mejor le acomode o como mejor convenga a sus intereses, pero nunca podrá estar por encima de ella y mucho menos de lo que textualmente dice)

Retomando el tema ya después de este ligero antecedente, ya con la imprenta en plena operación, la curia romana tuvo a bien inventar el:

“EL PASAPORTE PARA LAS ALEGRÍAS CELESTIALES DEL PARAISO”

Documento que contaba con el sello lacrado del papa y con el que, según el Arzobispo de Mainz, se podía “eliminar hasta el pecado de haber violado a la madre de dios” (sic), y que generaba muchísimo dinero, dinero que se requería para pagar las deudas de amor, diversión y excesos del papa…

Sólo que se atravesó un clérigo alemán, Martín Lutero, que entre 1516 y 1517 predicó tres sermones contra las indulgencias, que tuvo los tamaños para decirle al papa: ¡NO! ¡BASTA! ¡HASTA AQUÍ!

Transcribió el Nuevo Testamento al alemán partiendo de los textos originales y, a pesar del enojo y rechazo papal, TODOS tuvieron acceso a las Sagradas Escrituras. El papa León X excomulgó y acusó a Martín Lutero de hereje, su intención era matarlo, pero no pudo pasar encima del príncipe Federico III de Sajonia, alias el sabio, que fue el protector de Martín, y a quien consideraba un verdadero estafeta de la palabra de Dios Padre.

Fue tal el impacto de la verdad transmitida por Martín, que todos los miembros de la corte del emperador Carlos V, incluido su tío el príncipe Felipe III, repudiaron las negativas acciones de la “santa, pura e inmaculada” iglesia católica y apostólica (la bimilenaria prostituta), provocándose en automático la adhesión de todo el pueblo alemán a la tendencia liberadora de Martín.

Lutero, de conformidad con lo estipulado en la Santa Biblia (1Timoteo 3, 1-7; los pastores deben estar casados para ejercer su ministerio), se casó con Catalina von Bora (monja que huyó del catolicismo) el 13 de junio de 1525, iniciando así un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas.

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¿Acaso no está la iglesia católica, esa bimilenaria prostituta, hoy por hoy haciendo exactamente lo mismo que hizo en tiempos del papa León X hace 500 años?

¿Acaso no trae la sangre de Juan Pablo II entre las reliquias? ¿Los huesos? ¿La ropa? ¿No están las alcancías para “cooperar” con… las ánimas del purgatorio? ¿O quizás con las misiones? El chiste está en que de una u otra forma, quieren sangrar al pueblo...

Y eso no es lo más grave, ya que nuestro pueblo sigue cayendo en las farsas de estas ratas, el pueblo sigue con el velo de la virgen María tapando sus ojos, ocultándose a sí mismo la verdad…


¿Pues cuánto debe el actual papa?


Pues que cooperen los obispos, cardenales y demás lamehuevos de la curia romana, digo "una de cal por las que van de arena", bastante han mamado Onésimo Cepeda (obispo de Ecatepec recién jubilado), Norberto Rivera (cardenal) y otros muchos que están bien forrados de lo que se han robado (y obesos de lo que se han tragado), de lo que le han lavado al narcotráfico, de la exportación ilegal de piezas arqueológicas en la valija diplomática del Vaticano, de las aportaciones millonarias en dólares que hace Carlos Slim a los "legionarios de Cristo" (institución fundada por el putete pedófilo y pederasta de Marcial Maciel), de la enajenación de bienes inmuebles obtenidos con extorsión religiosa o testamentaria y que son ilegalmente vendidos, a pesar de que inmediatamente, deberían pasar a ser propiedad de la nación...

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“Cuando era niño, pensaba como niño, jugaba como niño y peleaba como niño… ahora como adulto, debo actuar como adulto por culpa de los adultos que me preceden”. Príncipe Felipe III, El Sabio

Pensemos…

Iván Carlos Cisneros
El apóstata auto excomulgado

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